30/09/2025
Un nuevo capítulo en la política arancelaria estadounidense. Ahora, el avance en la aplicación de tarifas es sectorial: se pasa de tarifas puntuales a segmentos enteros de la economía. A finales de septiembre de 2025 se anunciaron nuevas tarifas sobre muebles importados, que varían entre el 30% y el 50% para segmentos como muebles de cocina, dormitorios, tapizados y otros. Para el sector del mueble de la Serra Gaúcha y de Brasil en su conjunto, esta medida puede restablecer la competitividad de precios frente a otros países exportadores, ya que todos pasan a enfrentar las mismas barreras arancelarias en el mercado estadounidense.
El gobierno de Estados Unidos anunció que, a partir del 1 de octubre de 2025, diversas categorías de muebles importados estarán sujetas a las nuevas tarifas. Entre los principales objetivos se encuentran el 50% de tarifa sobre gabinetes de cocina y baños, el 30% sobre muebles tapizados como sofás, sillones y sillas revestidas, además de tarifas adicionales aplicadas en paralelo a otros sectores, como el 100% sobre medicamentos de marca y el 25% sobre camiones pesados importados.
La justificación oficial de la Casa Blanca es que estas tarifas buscan proteger e incentivar la producción doméstica de muebles y productos relacionados, bloqueando importaciones masivas que supuestamente perjudican a la industria local. No obstante, la medida conlleva una serie de impactos e incertidumbres para toda la cadena.
Entre los efectos esperados se encuentran la elevación de los precios de los muebles en EE.UU., con el riesgo de contracción de la demanda, el aumento de los costos de interiores y acabados para constructoras e inmobiliarias, la necesidad de que importadores y minoristas reajusten precios y márgenes, y la revisión de planes de empresas que pretendían trasladar la producción a países vecinos como Paraguay. También ya se especula con la estrategia de instalar unidades productivas dentro de Estados Unidos como forma de mitigar la exposición a tarifas externas.
Para las empresas brasileñas de muebles, especialmente las ubicadas en la Serra Gaúcha, esta nueva fase de la política arancelaria estadounidense ofrece una perspectiva de equilibrio competitivo. Hasta ahora, muchos productos brasileños enfrentaban tarifas superiores que dificultaban su entrada en EE.UU. Con la tarifación generalizada, los fabricantes nacionales pasan a competir en condiciones más similares a las demás industrias globales.
Sin embargo, aún existen desafíos: el aumento general de los precios de muebles en el mercado estadounidense puede frenar el consumo, disminuyendo la demanda de importados, incluidos los de origen brasileño. Esto exige que las empresas brasileñas revisen cuidadosamente su estrategia logística, política de precios y diversificación geográfica de mercados, para mitigar los impactos negativos y aprovechar las oportunidades emergentes.
Las nuevas tarifas estadounidenses sobre muebles representan un punto de inflexión para la industria global. Para Brasil, el resultado inmediato puede ser una competencia más “justa”. Pero los efectos secundarios, como el aumento de precios en EE.UU. y una eventual desaceleración del consumo, exigen que el sector brasileño innove y replique sus estrategias a mediano y largo plazo. El sector nacional del mueble, reconocido por su capacidad de adaptación, debe ver en este desafío una oportunidad de reposicionamiento internacional, ya sea reforzando atributos como diseño, madera certificada, sostenibilidad, o buscando nuevos mercados consumidores donde la barrera arancelaria estadounidense sea menos decisiva.